FREITAG KAFFEE UND KUCHEN

Freitag, Kaffee und Kuchen: el coste de oportunidad

20 octubre, 2017

Cada Freitag en el blog nos tomamos juntos un Kaffee und Kuchen, donde compartimos lo más destacado de la semana, nuestros planes para el finde o lo que más nos apetezca contarnos.

¿Coges tu taza y te unes al café?

Si nos estuviéramos tomando un café juntos te contaría…

… que esta semana he seguido venciendo al «perro-cerdo» que comentábamos en nuestro pasado café del viernes. ¿Lo recuerdas?

Diría que todo el vecindario es consciente de que estoy poniéndome a tope con la limpieza y la organización del Keller {trastero}. Hasta el punto que vienen y me preguntan o incluso quieren venir a verlo! También es verdad que tengo que agradecer a más de una persona su ayuda. Sola no puedo y no hay como ser amable con la gente para que estén ahí cuando necesitas que sean amables contigo. Y no únicamente en el trastero, también a colgar unas nuevas estanterías en la habitación de «Prinzessin S».

Así que uno de mis vecinos más forzudos me ayudó a transportar las piezas para montar uno de los armarios del Keller desde el coche hasta el Keller. Otro vecino me ayudó a colgar las estanterías de los libros en la pared. Y una de mis mejores amigas me ayudó a montar el armario!

Te sientes tan agradecida cuando te brindan su ayuda de forma tan desinteresada 🙂

Si nos estuviéramos tomando un café juntos te contaría…

… que los primeros días iba junto con unas amigas a llevar a nuestros hijos al colegio. Pero ahora ya voy sola. Bueno, sola no, llevo a mi hija, pero mis amigas dejan «o permiten» que sus hijos vayan solos.

Hoy no voy a opinar qué me parece que los niños de 6 años vayan solos al colegio en Alemania. Los hay incluso que, con 5 años, van solos desde casa hasta el Kindergarten {parvulario}.

No. Obviando el tema de la seguridad vial, lo que me gustaría compartirte es que, para mí, el coste de oportunidad de no acompañar a mi hija al colegio es demasiado alto.

Recuerdo perfectamente el primer día de la clase de Economía en la universidad. Ese día nos enseñaron lo que era «el coste de oportunidad». Una vez tomada una elección, lo que «perdías» o «dejabas de ganar» por haberla tomado, podemos decir que es el coste de oportunidad.

Los primeros días no conoces a nadie. Ni siquiera te da tiempo en los pocos minutos que estás con tu peque en la puerta al llegar. Yo tengo la suerte de que la puerta de la clase de mi hija está al lado de una de las puertas de entrada al colegio. Donde, por cierto, no hay una portería como yo estaba acostumbrada en Barcelona, donde alguien vigila. Aquí no vigila nadie.

Tampoco está vallado. Cosa que también me extrañó. Pero lo que quería comentar es que tuve la oportunidad de ayudar a mi hija con su Schulranzen, con su chaqueta y el schal e incluso entrar en la clase.

Esto hizo que los demás niños me vieran y me empezaran a conocer. Y yo a ellos. Me gusta saber las caritas que tienen los amigos y compañeros de mi hija. Todos se ven muy sanos.

Mi sangre española contrasta con la alemana de forma bastante significativa. La profesora ya me ha indicado esta semana «bueno, hoy la mamá ya no pasa de la puerta y tú, querida Prinzessin, llevas tu mochila sola». Han sido pocos días, pero los suficientes para poder hacerme una idea general de su entorno.

Acompañar a mi hija al colegio es un placer, no un esfuerzo

Llevarla al cole por la mañana, a pesar de que significa levantarme muy temprano, no significa para mí ningún esfuerzo. Al contrario, disfruto acompañándola. Preparamos la ropa que nos pondremos al día siguiente, tomamos la leche, nos contamos nuestras cosas, nos arreglamos y bajamos junto a nuestros vecinos, los niños que están esperando a ir con nosotras al cole. Ellos chocan conmigo las manos y saludamos de lejos a sus madres, que se quedan en casa.

Yo no hago de madre de todos. Hago de madre de la mía. Los demás niños no van siempre a nuestro paso, pero nos acompañamos. Yo voy de la mano de mi hija y ella en ningún momento me ha pedido ir sola como los demás. Parece que también disfruta ese momento.

Sé que no queda mucho tiempo. Por eso no lo entiendo. No comprendo cómo las otras madres escogen no acompañarles.

Perderse esas sonrisas durante el camino compartiendo con otros niños si hoy tienen o no tienen gimnasia y comentando juntos risas y las cosas que nos suceden por el camino.

Perderse el último beso antes de entrar en clase.

Perderse el que, cuando los compañeros de tu hija que se dirigen al colegio y te ven salir del recinto, te sonrían hasta el infinito porque saben que tu hija ya está en dentro y corren a reencontrarse con ella.

Perderse el estar rodeado de niños que van hacia clase. Incluso pasando cerca de los que corren porque llegan justo a tiempo.

Perderse el dar un sano paseo bien pronto por la mañana antes del desayuno para activar nuestro cuerpo.

He llegado a tener que escuchar en las redes sociales que a mi hija le podrían hacer «bulling» por llevarla yo a clase mientras todos los demás van solos. Confirmo que, a pesar de que somos minoría, no soy la única persona que acompaña a su hija al colegio en Alemania. Es más, incluso existen pedagogos y especialistas en acompañar a las familias porque el niño «no quiere ir al colegio» o tienen problemas en casa. Cada mañana me cruzo con un padre y un hijo que están siendo ayudados por una especialista del colegio para que el niño entre en el recinto.

Y en ningún caso ningún niño manifiesta ese rechazo por ser acompañado por los padres. Es más, todos muestran mucho respeto. Y espero y confío que así sea.

Podría seguir escribiendo pero te dejo hablar a ti. Puesto que me encanta saber que te has tomado el café conmigo.

Si nos estuviéramos tomando un café juntos… ¿Qué me contarías?

¡Feliz finde! Ein schönes Wochenende!

  • Responder
    Arantxa
    20 octubre, 2017 a las 9:01

    Yo también acompaño a mi hija al colegio. Empezó como la tuya este año. También aluciné cuando mi propio marido me preguntó por qué no dejàbamos que fuese sola 😱. Eso sí, en nuestro caso la primera semana estaba su profe en la puerta esperando a los niños, pasaba lista y subían todos juntos. La segunda semana ya vomo tú, les dejas en la puerta y tienen que entrar solos (hay un cartel que pone cláramente que los padres no deberían entrar hasta la clase). A mi me ayudó que hicieran una reunión de niños de primero de primaria en julio. Así los biños se conocieron antes de empezar el curso, y los padres tambièn nos vimos por primera vez. Ya el día de la einscchulung fue otra oportunidad de comocer a los niños de la clase y ver incluso la clase..de esta forma sabiendo dónde van a estar y con quièn, no se me hace difícil dejarla en la puerta de la entrada del cole..he de decir que me ha chocado mucho la diferencia que hay entre España y Alemania en todo esto, pero por otra parte no me sorprende y veo muchas cosas positivas. Los alemanes aprenden desde niños a ser autónomos y adquirir responsabilidad, en España somos màs sobreprotectores. Yo intento encontrar el milagroso término medio entre Alemania-España: ni mucho ni poco. Es difícil!

    • Responder
      Elisabet
      20 octubre, 2017 a las 9:25

      Muchas gracias Arantxa por tomarte hoy el café conmigo y compartir aquí tu experiencia!

  • Responder
    Roseta
    20 octubre, 2017 a las 9:20

    Hola Eli,

    qué valiente eres por seguir haciendo las cosas a tu modo, sin que te importe el ‘qué dirán’ o las pequeñas repercusiones que puedas tener. Yo estoy contigo! Y te animo a que sigas así, porque acompañar a tu hija de 6 años al cole, me parece la cosa más normal del mundo, además, nos transmites que disfrutais ambas de ello a tope, con lo cual, qué más hay que considerar? Adelante y a disfrutar del momento!

    Creo que en Alemania hay una serie de normas no escritas para ciertos momentos, que dá igual que no tengan sentido, no sean prácticas o incluso sean malas… son así y nadie se cuestiona el hacer las cosas de otra manera, hasta que alguien lo hace. Algunos ejemplos serían las visitas en los hospitales, acostar a los niños a las 5 y media de la tarde….
    – Da igual que estés ingresado varios días con muchos dolores y necesites un poco de compañia y entretenimiento, apenas vas a recibir visitas y las que recibas serán de apenas 10 minutos.
    – Da igual que si acuestas a tu hijo a las 5 y media de la tarde, a las 3 y pico de la mañana esté bailando flamenco sobre la cama, es la hora de ir a la cama y punto.
    Pues yo me niego, todos somos libres y dueños de nuestros actos, así que yo hago siempre visitas en los hospitales y no acostaré jamás a mis hijos antes de las 8 o las 9… Cuando considero que algo no es práctico, o incluso es perjudicial, me importa un pimiento el ‘que dirán’. Es más, con estas acciones puedes descubrir quien de tu entorno es flexible, amable, abierto de miras… y quien es criticón e intenta coartar libertades. Un saludo y schönes Wochenende!

    • Responder
      Elisabet
      20 octubre, 2017 a las 9:25

      Gracias Roseta por compartir tu opinión y experiencia. Feliz finde!

  • Responder
    Cristina
    20 octubre, 2017 a las 12:53

    Yo recuerdo que mi madre cogía el coche los días de lluvia y nos llevaba a mi hermana y a mi al cole (pero solo esos días).
    Lo que si echo de menos es poder ir al cole en bici, cosa que me encantaba…eso aquí en una ciudad como Las Palmas es impensable, a la par que peligroso….

    • Responder
      Elisabet
      20 octubre, 2017 a las 14:59

      Gracias Cristina! A nuestro cole no se puede ir en bici 😳 Justo hoy hemos recibido una notita para todos los padres! 🙈 Creo que para que no se arme tanto follón en el Schulweg 😅

      • Responder
        Cristina
        20 octubre, 2017 a las 17:05

        Eso de ir en.bici al cole era a partir de la fünfte Klasse. En mi Gesamtschule teníamos hasta un parking de bicis….es genial…

  • Responder
    Ana
    20 octubre, 2017 a las 14:31

    Hola Elisabet,
    Me ha gustado mucho lo que has explicado. Yo ahora vivo en Barcelona y tengo un hijo de dos años, no sabía que las mamás dejarán solos a sus hijos tan pronto para ir a la escuela!! Ahora comprendo el carácter , son más autónomos y diría más fríos en ciertas cosas. Sabía que el apego con los padres no es tan fuerte como aquí, se van mucho antes de casa para estudiar y no vuelven. En fin, tú sigue así yo lo haría seguro.

    Un abrazo

    Ana

  • Responder
    vicente montaña guillem
    20 octubre, 2017 a las 16:59

    Yo tengo las hijas ya mayores, lo que tengo es una nieta preciosa de 8 años, que desgraciadamente la tengo en la Seo de Urgel, y yo vivo en Valencia, concretamente en Cullera. No obstante las veces que vamos a visitarles, sí que acompañamos a nuestra nieta, y la disfrutamos plenamente. Ella nos coge de la mano, y hace que la levantemos cuando aparece un pilón o un pequeño charco, o simplemente porque sí. Lo pasamos en grande…es una auténtica delicia. Un saludo.

  • Responder
    María Eugenia Escobar
    10 noviembre, 2017 a las 14:16

    Me encanta lo que haces. Es importante ese contacto humano. Mi hijo y nuera llevan a su hijo al Kindi y les pasa lo que a ti: no van contigo pero van juntos y cuando estuve allá, mi nieto me pedía llevarlo aunque fuera en su bici o caminando. Es hermoso compartir eso

    • Responder
      Elisabet
      10 noviembre, 2017 a las 22:00

      Muchas gracias María Eugenia por animarte a compartir tu experiencia!

  • Responder
    Angeles
    17 noviembre, 2017 a las 22:07

    Hola Elisabet!
    Disfruto leyendo tus comentarios,me sabe muy bueno el café en tu compañia y estoy de acuerdo contigo en que no puede perjudicar a ningún niño tener la compañia de un adulto,sea madre,abuela…para ir al colegio,aunque no sea necesario,solo con lo que disfrutais las dos ,merece la pena!
    Aunque en Alemania hay otras costumbres y allí piensen que es mejor que vayan solos no tiene por qué ser lo mejor,a veces ellos también se pueden equivocar..
    A los españoles nos ven demasiado protectores con los hijos,quizás sea cuestión de sensibilidad o de cultura,pero con 6 años tiene tanto que darte,que es una pena que no lo disfrutes
    Ya tendrá tiempo tu Prinzessin de ir con los amigos,ella te lo pedirá!
    Feliz finde!

    • Responder
      Elisabet
      17 noviembre, 2017 a las 23:03

      Muchas gracias Ángeles por tus palabras. Me ha encantado tu frase de “con 6 años tiene tanto que darte” 😍

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