Celebrábamos las mejores fiestas de la ciudad, agasajando a nuestros iguales con las cenas más distinguidas. No era únicamente por el banquete, sino por lucir nuestras mejores galas y recibir a los invitados en el salón de los paisajes, rodeados de los mejores adornos y de un mobiliario exquisito. Nuestra casa era una de las más exclusivas de la ciudad, si no la más exclusiva.

Los negocios de la familia prosperaban. Pasaba los veranos en Travemünde, donde todo estaba preparado para mi llegada. Incluso me esperaba cuando acudía a recepciones a las que ellos no podían aspirar.
Y me enamoré. Pero se suponía que eso era imposible, porque mi destino ya estaba escrito. Aunque al final todo resultó ser un farol. Y no únicamente el primero; el segundo matrimonio también fue una farsa y me vi obligada a regresar a casa.
Mi hermano mayor tomó las riendas de la familia cuando murió papá. Mi otro hermano prefirió disfrutar de la vida antes que asumir responsabilidades. Yo me desviví por ayudar a mi hermano hasta el final y encontré una nueva ilusión en su hijo.
Siempre creí que los Buddenbrook resistiríamos cualquier adversidad. Al fin y al cabo, nuestro apellido parecía más sólido que cualquier negocio.
Qué equivocada estaba.
Entonces llegó la oscuridad. Los momentos difíciles se unieron a las malas decisiones y a las malas influencias. Poco a poco, todo aquello que parecía inquebrantable terminó desmoronándose.
Esta podría ser la historia resumida por Antonie, uno de los personajes principales de «Los Buddenbrook» y, sin duda, el que más me ha cautivado de la novela.
Aunque fue escrita en alemán por el futuro premio Nobel de Literatura Thomas Mann, he seguido el consejo de mi fuente alemana más fidedigna y la he leído en español. Incluso así hay palabras que exigen detenerse un momento, porque conservan el sabor del siglo XIX: «quevedos», «cancela» y muchas otras.
Te recomiendo esta apasionante novela con la que descubrirás el esplendor y la decadencia de una familia burguesa del norte de Alemania. Aunque Thomas Mann nunca menciona el nombre de la ciudad, resulta evidente que se trata de Lübeck: sus calles, su ambiente y sus edificios coinciden con la ciudad en la que nació el autor.
Una historia sobre el paso del tiempo, el peso de un apellido y cómo aquello que parece eterno puede desaparecer mucho antes de lo que imaginamos.
¿Crees que una familia puede sobrevivir sólo gracias al peso de su apellido?
La sumo, sin duda, a la lista de lecturas y libros recomendados en alemán para todos los niveles. Sin embargo, insisto, la recomiendo leer en español a no ser que tengas un nivel C1-C2. Pero considero que, aunque la leas en español, te harás una perfecta idea de cómo era la cultura alemana en esa época.
¿La conocías?
Un toque de alemán para brillar.




2 Comentarios
Pilar
29 junio, 2026 a las 13:21Me encantó pero me frustró mucho que su historia de amor con el joven médico estudiante en Travemunde no siguiera adelante 🥲🥲
Yo leí primero la Montaña mágica y me encantó. Desde entonces voy de vez en cuando leyendo alguna de las otras novelas de Thomas Mann.
Elisabet
30 junio, 2026 a las 11:09Qué ilusión, Pilar, que te hayas animado a aportar tu experiencia. Sí, a mí también me dio cierta «rabia» que no pudiera irse con él. Gracias por la recomendación de La Montaña Mágica. Lo buscaré!
Un saludo
Elisabet